sábado, 28 de mayo de 2016

Los besos en el pan (Almudena Grandes)

¡Hola a todos! En primer lugar, me gustaría disculparme por mi tardanza, ya que en estos últimos meses no he podido publicar aquí por falta de tiempo y a causa de mis estudios. Sin embargo, no he olvidado la promesa de la que hablé en la entrada anterior, y que ahora, tras varios meses pendiente de trabajos y preparando exámenes, voy a cumplir, y es hablarles sobre la última novela publicada por Almudena Grandes (una de las columnistas del suplemento dominical El País Semanal, publicación que admiro, principalmente, por las columnas de cada domingo), Los besos en el pan.



La historia que encierra el libro Los besos en el pan es un conjunto de todas ellas, una muñeca rusa que encierra múltiples historias de los diversos personajes que aparecen en ella. Los besos en el pan aborda el tema de la crisis económica en España desde las perspectivas de los personajes, todos ellos residentes de un barrio de Madrid que, pese a vivir tiempos difíciles, siguen luchando para sobrevivir, para no dejarse vencer por ese huracán que a día de hoy aún no ha cesado.

Cada uno de los personajes experimenta la crisis de una forma determinada: recortes, paro, hurtos, emigraciones, separaciones, fallecimientos... están presentes en esta novela conmovedora y terrenal, en la que, pese a los acontecimientos que se avecinan en sus vidas, no dejan de luchar e intentan conformarse con lo que tienen a mano, siguiendo adelante pese a estar obligados a resignarse (por ejemplo, Begoña, uno de los personajes, no puede permitirse una estancia en un hotel de cuatro estrellas para la boda de su hermano, por lo que debe alojarse en un hostal de una amiga suya con su marido; o Diana Salgado y Pepe Martínez, un matrimonio con tres hijos que tienen una casa de verano, saqueada por unos ladrones, y deben pagar mucho dinero para mantener la propiedad, por lo que no pueden solucionar el problema de su hurto, no pueden comprar los objetos que les han sido robados).

En mi opinión, el “pan” del título hace referencia a las vidas de cada uno, bienes muy preciados al igual que el pan, y el “beso” hace referencia a que, pese a las adversidades, hay que seguir adelante y no dejarse vencer por ellas, porque todos tenemos algo bueno en nuestras vidas que es digno de agradecer. 

El pasado 17 de febrero asistí a la presentación de esta novela, que tuvo lugar en el Centro Niemeyer de Avilés, dentro del programa "Ciclo Palabra" que organiza este recinto:

Escrito el 17 de febrero de 2016

El encuentro con Almudena Grandes me ha resultado de lo más gratificante y emocionante. Sentada en uno de los sitios de la zona centro, el público aguardaba la llegada de Almudena al auditorio del Centro Niemeyer. Yo, entre el agradable bullicio de parte de los asistentes, experimentaba en mi interior la emoción que suelen provocarme estos encuentros tan interesantes de autores a los que no tenemos ocasión de conocer todos los días, especialmente aquellos que gozan de gran éxito en el país. Ya he visto a unos cuantos, y todos ellos me han fascinado: Maruja Torres, Antonio Muñoz Molina, Ángeles Caso, Manuel Rivas (a este último tuve la gran oportunidad de verlo la semana pasada en la librería Cervantes de Oviedo gracias a mi profesor de Literatura Española)... siempre que puedo aprovecho para asistir a ver a los grandes escritores y observar con detenimiento su personalidad, más allá de la parcialmente reflejada en sus obras. Todo esto podría describirlo en una sola palabra: maravilloso

Tan sólo seis días después de haber acudido a la presentación de la última novela de Manuel Rivas, ahora he tenido la oportunidad de poder visitar a la gran Almudena Grandes, que escribe artículos en el suplemento dominical El País Semanal.


En la firma, después de la presentación

Esperando la firma de la autora. ¡Qué nervios!

Los besos en el pan es una novela que pretende contar una experiencia, una historia común a mucha gente, de un barrio del centro de la ciudad (Madrid), en el cual reside Almudena en la vida real. Por primera vez no tiene un protagonista personaje, sino que el protagonista es colectivo, la gente que vive en el mismo barrio. Intenta contar lo que nos está sucediendo ahora mismo: este libro no es una historia sobre un pasado, sino sobre un presente que no ha concluido.

Cuando empezó a pensar en escribir esta novela, recordó Las tres bodas de Manolita, cuyo argumento era el paro, el desahucio... en una España muy diferente (la España de los años 40 aproximadamente). Fue un experimento personal en sentido que escribió una historia que no vivió y se preguntó si sería capaz de escribir la historia que estamos viviendo.

Con la interacción colateral de las vidas pretendía describir una realidad que creía que no podía contar con un solo personaje o dos. Según la autora, contar algo tan complejo que estamos viviendo que afecta a toda la sociedad (desde asistentas que limpian hasta los dueños de las casas), y para dar una idea cabal de lo que sucedía creyó conveniente escribir una novela fragmentaria. Ha aprendido mucho escribiendo esta novela, lo cual considera una suerte. Para escribirla, renunció a la perspectiva literaria clásica: a su juicio, la literatura siempre produce versiones más sutiles y profundas que el cine, pero el cine siempre tiene la virtud de la instantaneidad. El cine tiene la capacidad de captar instantáneamente la realidad, mientras la literatura elabora versiones más sutiles, complejas, profundas... sobre realidades que ya se han cristalizado. Ha renunciado a esa ventaja para escribir un libro que de alguna forma es una sucesión de imágenes, lo cual consideró arriesgado.

El proceso de documentación es vivir, según Almudena: los columnistas están obligados a interpretar la realidad, les obliga a tener su propia teoría de las cosas, tienen que analizar constantemente lo que pasa, lo que hace que guarden una memoria de los sucesos vertiginosos de situaciones como las actuales. La documentación del libro ha sido todo el trabajo de años de observar la crisis, de escribir sobre ella, de llegar a conclusiones propias y de su experiencia personal.

Sus personajes favoritos son el héroe, el villano, el borracho solitario, el maldito vengador... los personajes que le gustan son los supervivientes. No hay una hazaña tan admirable como sobrevivir. Para retratar una sociedad son mucho más útiles la gente corriente que los personajes de ficción.

La novela se titula Los besos en el pan porque le gustaría que se leyera como un retrato del presente y como una reivindicación de la cultura de la pobreza. Cuando empezó la crisis, empezó a pensar en su abuelo Manolo Grandes, el primer hombre de su vida, alguien que tenía una riqueza y fortaleza que nosotros hemos perdido, pese a ser más pobres materialmente o a no poder realizar viajes por el extranjero (como en el caso de su abuelo). En opinión de Almudena, en España siempre hemos sido pobres, heredándose la pobreza de padres a hijos, pero también una forma de ser pobre con dignidad, y hasta hace 25 años, la pobreza era la vida: no excluía la ilusión, la esperanza ni la alegría.

Cree que en los últimos 20-25 años se perdió esa fortaleza, dejándose llevar por la creencia de la gente de que iban a ser ricos y no volverían a ser pobres nunca más. Los padres de la autora no besaban el pan, pero ésta tenía 3 tías abuelas que eran la mayor autoridad y que le enseñaron a besar el pan. Cuando se hizo mayor se dio cuenta de que la costumbre de besar el pan no era algo folclórico, sino una muestra de lo que habían pasado, y de amor y de respeto por el bienestar. Gracias a una costumbre de sus tías abuelas (tortillas esmirriadas, hechas con restos de pan, o de huevo o de harina) aprendió que la comida no se desperdicia.

En palabras de la autora:
La crisis debería servir para que aprendamos, no para volver a derrochar como locos. Lo peor de la crisis es que se vende como si Dios hubiese querido ese destino, provocando que la gente se sienta culpable. 
Begoña, uno de los personajes, es la que menos simpatía causa, aunque la que más le gusta a la autora, porque hay siempre gente en la vida que despilfarra dinero por medio del cajero, pero acaba trabajando.

La novela tiene tres partes, aunque la novela es en sí la segunda, y el después es una especie de coda. La documentación, el espíritu del libro está en la propia "teoría" de Almudena sobre la crisis, cuando empezó a pensarlo no sabía qué tipo de obra iba a ser. A partir de sus artículos sobre la crisis publicados en El País Semanal, surgió su idea de escribir esta obra.

Recurrió a los años 50. El tono de la novela tiene que ver con Italia, con Steinbeck (uno de sus escritores favoritos)... El principio y el final de la obra es muy arbitrario (empieza en septiembre y acaba en septiembre).
Un escritor puede decidir si escribe un libro político o no, pero la literatura tiene inevitablemente que ver con la ideología. Escribir es mirar el mundo y contar lo que uno ve. Cuando un escritor pretende eludir radicalmente la realidad, también toma partido frente a ella, y también hace un producto ideológico. 
Desde el principio siempre escribió sobre el siglo XX, aunque al principio escribió sobre el final y actualmente sobre el inicio. No menosprecia otras literaturas, disfruta mucho leyendo libros que no son similares a los suyos y a veces se aburre con los que son similares en los suyos.

El oficio de escribir (artículo, 2010) hace un pequeño apunte sobre cómo es la vida del escritor profesional. La escritura es un oficio, pero lo dice en el mejor sentido, en el sentido más noble y más digno.
La inspiración no existe, lo que existe es la disciplina, la voluntad de escribir y sentarse todas las mañanas al ordenador.
Normalmente escribe desde el primer momento libre, aunque es madrugadora, escribe hasta la hora de comer (5-6 h.). Escribe todos los días (sábados, domingos, día de su cumpleaños) porque una novela es como otra vida, y cuando escribe una vive dos vidas: la suya y la de la novela.

Si alguien está pensando leer esta novela o tiene ganas de leerla, se la recomiendo porque es un reflejo de nuestro presente y está llena de sensibilidad. A mí me ha resultado muy interesante y me ha enganchado desde el principio, y, en mi opinión, el mensaje que transmite es que la mejor forma de luchar contra las adversidades es saliendo adelante.

4 comentarios:

  1. Excelente, Cecilia. ¡Te has despachado a gusto, después de tantos meses sin escribir! ¡Qué suerte poder contar en España como Almudena Grandes, que se atreven a contar la realidad de muchas personas de este país! Es increíble, pero hoy en día se sabe más de lo que ocurre en España a través de un libro como éste que a a través de la radio o la televisión, pero lamentablemente saben, los que nos gobiernan, lo poco que nos gusta leer libros, y sobre todo, comprenderlos. Espero impaciente tu próximo artículo, por mucho que tardes.

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    1. Muchas gracias :D Es un placer contar con este tipo de seguidores. :) :) :) La verdad que es una ventaja contar con autores que sean capaces de acercarnos la realidad de una forma tan humana y sensible como lo hace Almudena Grandes en esta novela, pero, por desgracia, nuestra sociedad hoy en día no es del todo empática, algo que me desilusiona. Esperemos que, en un futuro, todo evolucione de forma positiva y podamos tener también la ventaja de contar en el mundo con una sociedad que sea capaz de ponerse en el lugar de otros y de comprender sus situaciones.

      Saludos y gracias por comentar :D :D :D

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  2. ¡Una excelente reseña! Has tenido mucha suerte de poder ver a la autora en persona. Te felicito por la creación de este maravilloso blog y te animo a que continúes realizando entradas sobre novelas que has leído; ¡son geniales! Gracias por dedicar tu tiempo a este blog.

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    1. Hola:

      Gracias por pasarte por el blog y comentar :) Me alegro mucho de que te haya gustado la reseña.

      Saludos.

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