domingo, 28 de mayo de 2017

Reflexionar ≠ rumiar

¡Saludos a todos, mis queridos lectores! En primer lugar, perdonad el hiperretraso por publicar: este año apenas he tenido tiempo libre para poder dedicarme al blog, no he podido escribir tanto como me hubiese gustado. Pero ahora ya estoy de vuelta (aprovecho que han acabado los exámenes de mayo para descansar antes de los de junio) y voy a regresar con más posts, que publicaré siempre que tenga un rato libre. Tengo algunos pendientes de publicación, pero que estoy perfeccionando, por lo que me llevará tiempo dejarlos bien preparados antes de publicarlos. Dicho esto, pues, voy a ir al grano y voy a centrarme en la entrada prevista para hoy.


Soy una persona de carácter reflexivo, no me considero muy impulsiva. Sin embargo, además de las ventajas que esto puede ofrecer (mejor toma de decisiones, etc.), la reflexión tiene sus inconvenientes, y uno de ellos es pensar en exceso, de tal forma que luego esos pensamientos quedan atrapados en nuestra mente como chicles pegados a la suela de un zapato. Este fenómeno, que puede llegar a ser perjudicial para nuestra salud, se conoce como rumiar, y se trata de producir los mismos pensamientos sin llegar a ninguna conclusión ni a tomar ninguna decisión. Estos pensamientos suelen ser repetitivos y pueden llegar a provocar ansiedad, temores y a interiorizarse en nuestra mente, de tal forma que pueden confundirnos y alterarnos. 

Reflexionar abre caminos y es la puerta que conduce a la solución de nuestros conflictos
Gracias a un artículo publicado por la psicóloga Patricia Ramírez he podido llegar a esta misma conclusión, y debo reconocer que, de no haberlo leído, no habría sabido distinguir estos dos aspectos, en apariencia, similares. Rumiar nos deja estancados, no nos deja seguir adelante con nuestros objetivos y genera mucha ansiedad: además, suele estar asociado con pensamientos relacionados a hechos pasados o futuros, nunca del presente. Reflexionar, sin embargo, nos aclara muchas ideas, nos beneficia y nos ayuda a seguir adelante. 

¿Qué hacer para vencer esos pensamientos tan repetitivos y que provocan tanto malestar? Los expertos recomiendan mantener la mente ocupada con otras actividades que nos alejen de esas ideas o practicar mindfulness o atención plena, de tal forma que nos concentremos en el presente. No recomiendan, sin embargo, que luchemos contra nuestros pensamientos, pues al hacer esto contribuimos, simplemente, a que estos crezcan y se hagan más fuertes. 

Rumiar bloquea, distorsiona nuestras verdaderas ideas, nos impide ser felices y disminuye nuestra salud física y mental















Otro aspecto que tiene lugar dentro del malestar que ocasiona este tipo de pensamientos afecta a nuestro organismo: el cerebro consume mucha energía si rumiamos, como asegura el psicólogo Xavier Guix en este artículo.

Mientras que reflexionar puede ser conciliador y aportar muchos beneficios, rumiar puede causar efectos negativos en nuestra salud y calidad de vida. 

Fuentes:

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