sábado, 9 de septiembre de 2017

Mi manera de vivir

 Una de las facetas buenas de la sociedad es la variedad que presenta: todos los que la componemos, afortunadamente, somos diferentes. Hace unos años no podría decir lo mismo con total seguridad, pero, a medida que voy viviendo más experiencias en este maravilloso regalo que es la vida, puedo afirmarlo con mayor convicción: es genial que todos seamos distintos. 


 Esta reflexión me vino a la mente en la noche del pasado 6 de agosto, cuando, tras echar un vistazo a los álbumes de fotos del Xiringüelu (que, como cada año, publican los diarios digitales en la red), vi que yo no iba a encajar en aquel ambiente. El Xiringüelu (para aquellos que desconozcan qué es) es una fiesta típica de Asturias, que se celebra en Pravia en ese mismo mes. Yo, personalmente, nunca he ido, pero tampoco tengo mucho interés en ese festival, porque es un tipo de fiesta que tampoco me agrada: no me gusta hacer botellón, ni salir en grandes grupos, ni beber hasta emborracharme, ni las aglomeraciones. Puede que mucha gente piense que, por ser así, yo sea una persona aburrida, y está en su derecho de pensar lo que considera, puesto que esta actividad es gratis; pero su opinión, sinceramente, no me importa, porque yo, personalmente, soy feliz así, y no me gusta esconderme en otra personalidad para ganarme el aprecio de todo el mundo, o para cumplir con sus expectativas. No quiero ser lo que el resto de personas esperan de mí, sino yo misma, e ir mejorando con el paso del tiempo. 

 Desgraciadamente, una de las desventajas de la sociedad es que esta considera que, quien va a contracorriente, es un bicho raro. Pero también tengo una buena noticia, y es que, quien va a contracorriente, no es ningún extraño, simplemente está haciendo lo que le parece conveniente. Cada persona toma sus respectivas decisiones con tal de ser feliz. No se puede obligar a alguien a hacer algo que no quiere, así como tampoco es posible imponerle que sea como a cualquiera le gustaría que fuese. 

 Esta reflexión también me ha ayudado mucho por otro motivo: creo que, hace años, algunas personas me asignaron un valor diferente al que tengo realmente, y he recibido etiquetas como "persona no asertiva", "persona que no sabe decir no", "persona que hace algo porque los demás también lo hacen" o "persona que hace algo contra su voluntad para que los demás piensen que no es ninguna extraña". Desafortunadamente, me he sentido así durante mucho tiempo, pero ahora veo que en realidad no es así: yo soy una persona asertiva, que sabe decir que no a su manera, y que, sobre todo, las acciones que realiza y las decisiones que toma son para ella misma, no para los demás. Y hay ciertos retazos de mi vida que "rompen" todas estas etiquetas que se me han puesto a lo largo de mi existencia. Y tengo que decirles a esas personas que yo misma tengo mucho más valor del que me estimaron en un principio; que solo han conocido una parte de mí, y que ahora ya no soy la que era. 

 Estamos en constante cambio, porque la vida es un aprendizaje constante que nos va configurando a cada paso que damos. Por eso mismo les animo a que sean ustedes mismos, sin ningún tipo de reparo, a que confíen en sí mismos y se quieran, porque no hay nada más gratificante que tener autoestima. Y yo, personalmente, me siento orgullosa de ser como soy: de que no me vaya el rollo de salir de botellón y de que, sin embargo, me encanten los ambientes familiares y salir en pequeños grupos, sin necesidad de depender de botellas de cristal, de Internet y de multitudes para ser feliz.

4 comentarios:

  1. Una persona que supone un gran apoyo para mí y para mi familia me recomendó esta mañana echar un vistazo a un blog de una tocaya, notablemente más joven que yo. Quizás este hecho me predispuso a leer unas líneas intrascendentes y vacías de contenido. El error ha sido tan grande como la sorpresa.

    Estupendo y necesario blog sobre obras que, en ocasiones, algunos buscamos sin saber muy bien dónde. Me sumo a la opinión de que una pequeña crítica sobre las mismas sería de gran utilidad en el futuro.

    También debo felicitar a la autora por demostrar un dominio del lenguaje poco común en personas de su edad. Auguro un futuro muy prometedor de seguir en esta dinámica.

    Sin embargo, lo que más me ha sorprendido es la reflexión. La sociedad suele empeñarse en dictar lo que es normal y lo que es correcto siempre según su cruel criterio, imbuyendo en las personas que no se corresponden con los estereotipos marcados un sentimiento de soledad y abandono en ocasiones excesivamente cruel. Algunos aprendemos que esta sociedad no es la que deseábamos a través de dolorosas experiencias que nos van forjando, y se constituyen en origen de lo que somos en la actualidad.

    La diversidad enriquece la sociedad, la hace más humana, y nos enseña su lado más hermoso. Buscando dentro de esas personas diferentes se encuentran verdades hasta entonces desconocidas, y esto lo afirmo desde mi experiencia vital. Necesitamos realizar el aprendizaje a la inversa y hacer las cosas en función de lo que nos dicta la razón y el corazón sin mirar hacia los lados, únicamente de frente, y también hacia dentro.

    Felicidades por este maravilloso blog y gracias por esa bonita reflexión.

    Una tocaya.

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  2. Hola, tocaya:

    Gracias por tu comentario. ¡Qué sorpresa haber podido animar a alguien con este artículo! La verdad que no me lo esperaba, je, je :)

    Agradezco también tus sugerencias y tus buenas palabras, y comparto contigo que todos deberíamos seguir a nuestro propio criterio en lugar de fijarnos o pararnos a pensar qué pueden opinar los demás. ;)

    Saludos.

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  3. Hermosa reflexión, me has dado una cátedra de como sobrellevar la vida, me identifico en algunas cosas contigo y me llama la atención porque lo he venido haciendo. He echo lo que creo que debí hacer, y hago lo que creo que debo hacer, tal vez muchos en mi entorno no me entiendan, pero con entenderme yo me vasta y me sobra, trato de ser feliz así, con todo lo que hago, con mis virtudes y mis defectos.
    La vida mismo se encarga enseñarte y corregir en lo que fallaste, el maestro se perfecciona con la práctica, y soy de las personas que aunque me digan no lo hagas no lo lograras, con el tiempo me acerco y les digo yo lo hice.
    Gracias por permitir que leamos tu reflexión.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Hola:

      Gracias por su comentario. Así es, la vida es una lucha constante y debemos pelear por nuestros sueños: la opinión de los demás nos puede servir de ayuda, pero no deja de ser algo orientativo a la hora de tomar nuestras propias decisiones.

      Me alegro que le haya gustado el artículo :)

      Saludos.

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